Prediciendo el Pasado
"Evito siempre predecir de antemano, porque es mucho más fácil hacerlo a posteriori" (Winston Churchill)
Confieso que me atraen mucho esos artículos con análisis puntillosos que intentan imaginar el futuro.
Me divierten, me generan curiosidad, sobre todo aquellos que no buscan abordar el trabajo como una obra de ciencia ficción, sino que se aventuran a un acercamiento a la ciencia y la tecnología, pero también a lo social y al comportamiento humano. Los que se preocupan por investigar y consultar con gente especializada en diversas disciplinas y se animan a enfrentarse al escarnio del tiempo, implacable con sus contrastes injustamente descontextualizados.
Esta semana fue Benedict Evans quien mencionó en su newsletter una investigación que hizo la revista de Los Angeles Times en 1988, jugando a predecir los siguientes 25 años. Decía escuetamente Ben:
“A reminder of the brilliant 1988 LA Times /Sid Mead concept of what 2013 would look like. Amongst other things, newspapers faxed to your home.”
Así que ahí fui de cabeza a leer esa nota de archivo en mis tiempos libres. Lamentablemente, vivir bajo las regulaciones europeas tiene -entre tantos otros beneficios- algunas desventajas evidentes. Así fue como me recibió el citado link:
Jamás sabré porqué, a no ser que ustedes, queridos amigos y lectores, me digan qué decía ese documento que resulta inapropiado para los europeos.
No me quedé conforme, sin embargo. Quería llegar a esa frase sobre los periódicos y los faxes. En la era pre-Internet alguien suponía que el mejor modo de mantenerse informado iba a ser a través de un “fax-directo-al-hogar”, y no a través de la radio y la TV, tanto o más comunes que recibir el periódico en la puerta. Raro.
No quise abusar de las técnicas y las VPNs, no valía la pena. Me quedé solamente con las búsquedas en Google y las respuestas de Gemini (perdón, de los “AI Overviews”). Pero ninguno de los links que me ofrecía me dejaba acceder a todo el trabajo.
Lo más cercano y disponible fue la introducción a L.A. 2013, el reporte publicado el 3 de Abril de 1988.
Su primer párrafo era bastante lapidario, ciertamente distópico:
“What’s it going to be like to live in the year 2013? The people who think about such things, futurists and other visionaries, are working overtime trying to figure it out. As we rush toward the next millennium, predictions of things to come speed at us, faster and faster. From Hollywood’s film makers, the scenes are fantastic, mostly of worlds gone mad or to seed. From government studies and academic research come “projections based on current trends,” presented in softer, dryer voices. Most of the accounts assume that Los Angeles is going to be a smoggy, overcrowded, expensive place to be caught in freeway gridlock on the way to a home besieged by crime.“
Mejora más adelante, cuando compara la situación de la ciudad en 1963 -25 años antes-, y sienta las bases correctas de la mirada futura.
Google (perdón, Gemini) fue generoso. Me puso de frente a otros contenidos que analizaban aquel reporte. Estos eran “modernos”, de 2013.
No me quedaba mucha opción y me sobraba algo de tiempo, así que me dediqué a leerlos, sabiendo que aquel escarnio del tiempo transcurrido y la implacable realidad de poder analizarlos desde el presente -con sus contrastes injustamente descontextualizados- darían la razón a esa frase acuñada por Churchill y referenciada al inicio de este ensayo.
Fast Company hizo un breve “fact checking“, como si analizara un discurso político (dicho sea de paso, Churchill también afirmaba que: “El político debe ser capaz de predecir lo que va a ocurrir mañana, el mes próximo y el año que viene, y de explicar después porqué no ha ocurrido”).
Singularity University, a través de su Hub, también hizo un breve recorrido comparativo. Lo más destacado, para lo que quiero transmitir en este artículo, es el cierre que le da el equipo de Kurzweil y Diamandis:
“Perhaps the greatest lesson from reading the article is that few of the predictions are completely wrong, but the timescale was ambitious. Almost all of the technologies described will get here sooner or later. The real issue then is, what is preventing rapid innovation or broad-scale adoption of technologies?”
Y así termina: “Como era de esperar, las respuestas hoy son las mismas que hace 25 años: tiempo y dinero“.
Tiempo y Dinero
Fue el mismo Los Angeles Times el que se dedicó a analizar su propio reporte 25 años después.
En un artículo llamado No robots in our homes, but many predictions about 2013 come true, este sí disponible para la Comunidad Europea, relata el trabajo académico que hizo Jerry Lockenour con su clase de ingeniería de la University of Southern California de ese año.
Hay algunas frases que aportan la otra mirada, la que quería destacar y que va más allá del “tiempo y dinero” que mencionaba Singularity.
La adopción de nuevas tecnologías no pasa solamente por el tiempo que mejora las tecnologías y abarata los costos.
Hay mucho de imprevisibilidad en el consumo masivo de la ciencia aplicada a la ingeniería. Los hábitos de las personas son extraños, difícilmente predecibles. Como decía Steve Jobs: “People don’t know what they want until you show it to them”. Y como lo analiza la IA, lo relevante no es el dinero, sino:
Identificar un problema a ser resuelto, no un conjunto de funcionalidades apiladas.
Hacer fácil lo complicado, facilitar la experiencia de consumo.
Crear la demanda, convertir lo inusual en algo imprescindible para la vida.
La Ciencia y lo Humano
Pregunté entonces a ChatGPT y a Gemini cómo imaginaban los próximos 38 años, la misma diferencia de años entre este presente y aquel distante pasado de 1988.
Les di lo que creo fue un prompt detallado y les pedí que razonaran:
“Quiero que te imagines una ciudad del futuro, en el año 2064 y la representes en una sola imagen. Pero no hagas algo sin sustento tecnológico, no algo delirante. Quiero que tomes el presente tecnológico y social de la humanidad, hagas una mirada al pasado y las predicciones que se hicieron hasta ahora (con errores y aciertos) y con eso hagas un ejercicio de qué cosas crees que existirán como algo común y usual en la vida diaria de las personas dentro de 38 años. Qué cosas supones que pueden permear a los hábitos de las personas de lo que hoy se está preparando, qué cosas que actualmente son muy usadas dejarán de utilizarse y qué otras cosas imaginas que podrán inventarse. La imagen debe ser detallista, foto-realística, apaisada.”
Ambas imágenes están en este ensayo, luego del tiempo que se tomaron “pensando”. OpenAI no dio explicaciones, Google sí.
Quisiera terminar, entonces, dando homenaje a este presente intervenido por inteligencias artificiales, con comportamientos casi humanos, que honestamente me hacen imposible imaginar, no ya los próximos 25, 30 o 38 años, sino tan siquiera el que viene.
Me encantaría que la vida me permitiera estar aquí en 2064, aunque imagino que no sucederá. No tengo dudas de que ese futuro tendrá mucho de lo que Gemini propone, pero también otras tantas cosas que algún “Steve Jobs“ de este intervalo de tiempo decidirá mostrarle a la gente para que se enamore de ellas:
“Basado en tu solicitud, he proyectado esta visión de una ciudad para el año 2064, anclada en una evolución lógica y sostenible de la tecnología y la sociedad actuales.
En esta imagen, la tecnología no es delirante, sino que se ha integrado orgánicamente en el entorno para resolver problemas actuales como la sostenibilidad y la eficiencia.
Lo que verás como algo común:
Arquitectura biofílica: Los rascacielos ya no son solo acero y cristal. En 2064, las estructuras están construidas con materiales avanzados como la madera laminada de alta resistencia y están cubiertas de vegetación para regular la temperatura y limpiar el aire.
Movilidad autónoma y eléctrica: La calle principal ha sido rediseñada para vehículos autónomos compartidos (pods) y sistemas de transporte público automatizado. Las líneas luminosas en el pavimento gestionan el tráfico de forma dinámica.
Micromovilidad integrada: Los hábitos de desplazamiento han cambiado. Verás un uso masivo de bicicletas y patinetes eléctricos de diseño avanzado, con carriles específicos perfectamente integrados en la trama urbana.
Drones de servicio: Pequeños drones de reparto operan de forma automatizada por encima del nivel de la calle, una evolución natural del comercio electrónico actual.
Interfaces de información: En lugar de pantallas intrusivas, la información y la publicidad se integran en mobiliario urbano transparente y proyecciones sutiles (como las que consultan las personas en primer plano).
Lo que ha dejado de utilizarse:
Vehículos de combustión: Ya no hay ruidos ni humos de motores de gasolina; el transporte es silencioso y limpio.
Infraestructura obsoleta: Se han eliminado los postes y cables aéreos; la energía y la información fluyen de forma invisible o integrada en las estructuras.
Publicidad estática masiva: Las vallas tradicionales han sido sustituidas por sistemas de información inteligentes y contextuales.
Esta imagen busca capturar ese equilibrio entre el avance tecnológico y un entorno más humano y sostenible, tal como se perfila desde nuestro presente.”
Ojalá.




